Política emperrando a Bienal de Arte e Política

Enviado por email em 2010/9/25 por Cristina Ribas e publicado livremente aqui.

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Amigos

Há muitos rumores sobre o que de fato  levou a censura do projeto do artista argentino Roberto Jacoby na Bienal que inaugura hoje (24/09/2010). Eh bastante triste para mim como artista e pesquisadora testemunhar um fato como este a “esta altura do campeonato”, sobretudo porque os atores da censura se colocam em posicoes vitimizadas e despotencializadas, quando poderiam aportar o debate, defender o projeto do artista diante das tais “estruturas juridicas” apontadas e tentar constituir de fato um territorio para o enfrentamento dos ensejos curatoriais (elaborar relacoes possiveis entre arte e politica, ainda que essa articulacao precise de um trabalho arduo tanto dos conceitos como dos modos como pode ser operada).
contudo, observando desde dentro (estou em Sao Paulo ha dois dias), e levantando as pistas do que aconteceu de fato, se percebe uma acao autoritaria por parte tanto dos curadores como da equipe de producao, no sentido de barrar a livre expressao, categorizar e por fim censurar quase que na totalidade o projeto “A alma nunca pensa sem imagens”. no dia mesmo da abertura foi recolhido grande parte do material do espaco dedicado ao trabalho do artista e da Brigada Internacional Argentina, que trouxe mais de 30 pessoas para compor este “comite de campanha”, realizando um espaco dentro da Bienal para discutir formas politicas, campanhas partidarias e mesmo a relacao entre tais ambientes – o acontecimento da arte e o acontecimento de uma campanha politica.
encaminhamos abaixo uma carta que conta com um pouco mais de detalhes as informacoes ao redor do caso da censura. solicitamos que enviem emails de apoio, ou de questionamento, sigamos a conversacion. convido a todos a considerarem tambem o historico das pessoas envolvidas, dos artistas, da Brigada, das Madres de la Plaza de Mayo que vieram a abertura, e tambem olharem as imagens, a pensarem onde estao as almas, com estas imagens, e o que acontece quando as censuramos.
hoje, sabado, 24/09, 16h teremos um espaco para discutir o que aconteceu. no proprio local agora censurado dedicado ao trabalho, no terceiro andar da Bienal, mas nao menos vivo, nao menos inquietante, nao menos necessario para fazer tremer, tremular, tremblar os limites destas clausuras….
segue mais abaixo o link (vimeo) para o video que foi produzido na Argentina e tambem recolhido pela equipe de producao da Bienal.
abracos,
Cristina Ribas

Da Brigada Carioca, se soma Pedro Mendes, e em breve vamos elaborar um artigo (ou muitos) sobre isso.

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Arde San Pablo: el fantasma de la política en la Bienal

“La 29º Bienal de San Pablo está anclada en la idea de que es imposible separar el arte de la política”. A tenor de lo sucedido en las últimas 48 horas, hay serios motivos para dudar de la honestidad de esta declaración.

La obra de la Bienal de Sao Paulo que promete ser la más interesante no ha sido realizada por ningún artista, sino por la propia institución cuando ordenó cubrir unos imponentes paneles con papel de embalar, para impedir que puedan verse dos ampliaciones fotográficas: el rostro amistoso y atractivo de Dilma Rousseff frente al gesto agrio de José Serra, su opositor socialdemócrata en las elecciones a la presidencia de Brasil.

La obra propuesta por el argentino Roberto Jacoby ha consistido en socializar su espacio para que sea gestionado por una Brigada Argentina por Dilma que se dispuso a diseminar abiertamente propaganda favorable a la candidata del Partido de los Trabajadores en sucesión de Lula, apostando a ser parte del momento histórico excepcional de unidad, solidaridad, redistribución y democracia que se abre en América Latina.

De acuerdo con la —poco convincente— justificación hasta ahora emitida por la Fundación Bienal de San Pablo, un informe de la Procuraduría Electoral General habría decretado que la obra incurre en un “delito electoral” por quebrantar la Ley que impide la “vehiculación de propaganda de cualquier naturaleza” en espacios cuyo uso dependa de los poderes públicos. Sin embargo fue la propia Bienal la que concurrió a sede judicial para denunciar la obra que habían invitado.

Uno de los curadores de la Bienal, Agnaldo Farias, ha declarado a la prensa que “no podemos contestar la decisión de la justicia, porque corremos incluso el riesgo de que nos lleven presos. Si hubiésemos conocido de antemano que se trataba de Dilma, sabedores de que habría habido problemas, hubiéramos avisado al artista”. El argumento de los curadores de que habrían “sido sorprendidos” por el desarrollo de la pieza no se sostiene, ya que la misma fotografía censurada figura tanto el catálogo de la Bienal como en su sitio web.

A esta afirmación pusilánime no se puede sino responder con una pregunta: ¿qué piensa un curador de arte establecido cuando invoca la palabra “política”? Más allá de este caso puntual, no son infrecuentes las propuestas curatoriales que apelan a la relación “arte y política” para exhibir cementerios documentales o retratos de pobres o raros distantes. Esta obra política de Jacoby se opone eficazmente a esta despotenciación del arte político que ejerce actualmente el mainstream institucional.

Pero ¿qué sucede cuando un artista se toma en serio la necesidad de convertir un espacio artístico en un espacio público, para producir confrontación política —y no falso consenso— en tiempo real y en el mismo vientre del sistema del arte? El alma nunca piensa sin imagen —que así se titula la obra— consiste en algo más que la propaganda electoral favorable a Dilma: el espacio de la muestra asignado a Jacoby se transformó además en una máquina de producir antagonismo entre opiniones diversas, tomando partido e imponiendo al establishment artístico implicarse en una discusión sobre el hecho constatable de que, en un espacio geopolítico como América latina, existe hoy más experimentación, más creatividad y —en definitiva— más esperanza en el área de la política y de lo político —desde las estructuras institucionales hasta el campo de los movimientos sociales— que en el sistema del arte contemporáneo.

Jacoby participa en la Bienal por partida doble, pues integró asimismo el colectivo de artistas, sociólogos, militantes de varias ciudades que en 1968 produjo la histórica Tucumán Arde, documentada erróneamente —y se trata de un síntoma grave y elocuente— en el web de la Bienal como una obra del Grupo de Arte de Vanguardia rosarino. Ésta fue clausurada en la central obrera en Buenos Aires, bajo presiones militares durante la dictadura del general Onganía: su provocación consistía en desbordar el sistema del arte para abrazar el movimiento de protesta social en contra del sistema  vigente. A la inversa, El alma nunca piensa sin imagen parece haber sido censurada por instalar en el centro del sistema del arte una actividad a favor de un proceso extraartístico que sucede en la institución política. La Brigada Argentina por Dilma nos lo expone como algo mucho más real —porque resulta más imperfecto y complejo al fin— que la pulcritud inmaculada con que habitualmente brilla la palabra “política” en los textos curatoriales.

Buenos Aires/Sao Paulo, 23 de septiembre de 2010.

Integran la Brigada:
Adriana Minoliti, Alejandro Ros, Ana Longoni, Alina  Perkins, Cecilia Sainz, Cecilia Szalkowicz, Daniel Joglar, Fernanda Laguna, Francisco Garamona, Florencia Hipolitti, Gastón Pérsico, Paula Bugni, Hernán Paganini, Javier Barilaro, José Fernández Vega, Julia Ramírez, Kiwi Sainz, Laura Escobar, Lidia Aufgang, Lucas Rubinich, Mariano Andrade, Mariela Scafati, Mariela Bond, María Granillo, Nacho Marciano, Roberto Jacoby, Santiago Villanueva, Syd Krochmalny, Tomás Espina, Víctor Florido, Victoria Colmegna.

Adhieren:
Marcelo Expósito (Barcelona/Buenos Aires).
Gachi Hasper (Buenos Aires)
Diana Aisenberg (Buenos Aires)

Para enviar su adhesión:
[email protected].

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Video censurado, veja no vimeo
http://vimeo.com/15096614

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